Archivo mensual: junio 2011

La necesidad de cambio en las organizaciones

La necesidad de cambio en nuestras organizaciones es algo de lo que ya no dudamos. Adaptarnos a la nueva economía y sus mercados, a las nuevas tendencias, estructuras, clientes,…, se hace hoy imprescindible para la supervivencia.
Lo que hemos estado haciendo hasta ahora, ya no será válido para los próximos años. Seguir aferrándonos al pasado es garantía de una muerte lenta y dolorosa, aunque nos cueste aceptarlo.
La teoría de la evolución de Darwin, nos ha demostrado que sobreviven aquellas especies  que son capaces de adaptarse mejor a los cambios. En nuestras empresas ocurre lo mismo. No hay espacio para los grandes mastodontes, lentos y pesados. Desaparecerán igual que lo hicieron los dinosaurios por su poca o nula adaptación a las nuevas y mutantes situaciones.
A lo largo de millones de años, el ser humano ha demostrado su gran capacidad de cambio, de aprendizaje y de creatividad. En cambio, se da la terrible paradoja de que no ocurre lo mismo con las organizaciones en las que trabajamos y de las que formamos parte.
Muchas de nuestras empresas no solo se niegan a desarrollar la inteligencia, la creatividad y el talento de las personas que las componen, sino que además, gastan cantidades enormes de sus recursos en anularlas. ¿Qué es lo que está pasando entonces?
Juan Carrión, en su interesante libro “Culturas innovadoras 2.0” habla de organizaciones cromañonas, aquellas en las que no hay desarrollo de las capacidades humanas, frente a las organizaciones neandertales, que son aquellas otras flexibles, ágiles, innovadoras, con mayor capacidad de cambio y aprendizaje.
Por desgracia, los viejos modelos tayloristas siguen vigentes en muchas de nuestras empresas, donde la producción y los beneficios a corto plazo asumen el protagonismo. Otras organizaciones en cambio, apuestan por las personas y su desarrollo como un motor importante del cambio.
Por que los cambios no ocurren por casualidad. Las organizaciones no cambian solas. Son las personas que las componen las que provocan e impulsan los cambios. Son las personas el valor más importante que tenemos, la piedra angular de nuestro futuro.
Os proponemos una seria reflexión en medio de la ola de calor que vivimos: ¿Qué es lo que estamos haciendo para desarrollar, fomentar y cuidar a las personas de nuestras organizaciones? ¿Qué está en nuestra mano hacer para aprovechar todo el potencial del ser humano que compone nuestras empresas?

Hay mucho por hacer, y desde luego, no estamos en condiciones de perder el tiempo. Toca ponerse manos a la obra y empezar hoy.

No os perdáis los próximos posts que publicaremos sobre qué es lo que nos impide cambiar y los pasos necesarios para el cambio. !Os esperamos!

Un saludo y feliz entrada de verano a todos.

Lola Sánchez
www.ideacoaching.es

Sueños

Los sueños tienen un gran valor, algo que los llena de sentido: emocionarnos, llenarnos de ilusión y motivarnos. Están ahí para hacernos sentir vivos, para creer en el futuro y hacernos avanzar hacia ellos si somos capaces de ponerles patitas, es decir, convertirlos en objetivos. Y aun cuando solo quedan en nuestra mente, cuando solo son pasto de nuestra imaginación, siguen siendo valiosos por que nos permiten fantasear con aquello que creemos no somos capaces de realizar y que deseamos tanto como para soñar con ellos.
Por extraños que nos parezcan, los sueños nos pertenecen, son tan nuestros como la piel o el color de ojos. Son maravillosos y únicos como nosotros. Y ademas los saboreamos de forma intima y personal.
Ahora bien, podemos dejarlos solo en eso, sueños, o ponernos mano a la obra y empezar a trabajar para hacerlos realidad. Habrá algunos que nos parezcan imposibles, y otros más cercanos. Lo que es cierto es que nos podemos acercar a ellos según lo dispuestos que estemos a invertir en los mismos. Y no me refiero sólo al dinero (que a veces también será necesario), sino también al esfuerzo, las ganas, la motivación, el empeño, la ilusión, la constancia, el trabajo, el tiempo y los recursos necesarios. Pero sobre todo a trabajar en nuestras propias creencias limitantes que nos impiden avanzar y en potenciar aquellas otras que nos impulsan hacia el logro.
Tanto si creemos que podemos conseguirlo, como si creemos que no, estaremos en lo cierto. Únicamente si creemos que podemos conseguir algo, lo conseguiremos, como bien explica el Efecto Pigmalión. Y podemos hacer mucho por nosotros mismos y por nuestro propio desarrollo trabajando en nuestras creencias.
Partiendo de la base de que creemos en nuestros sueños y en que podemos conseguirlos, podemos empezar a trabajar para poner en marcha un buen plan de acción con objetivos claros, precisos y medibles, conocer con detalle la situación de la que partimos, ver las diferentes opciones que podemos manejar, los recursos que necesitaremos y establecer las líneas de actuación con sus tareas fechadas.
Nadie dice que sea fácil o sencillo, que en algunos casos lo será. Lo que proponemos es trabajar en los sueños en los que crees, para que dejen de ser sueños y empiecen a convertirse en posibilidades reales, en objetivos por los que luchar cada día.
Y aún si no lo consigues, estarás mucho más cerca que si siguen siendo deseos sin cumplir.
Para ello puedes contar con la ayuda de estupendos coaches que te acompañarán en el trayecto, que estarán a tu lado cuando los necesites aportando todo el apoyo, impulso y motivación que les demandes.
¿Qué sueño quieres lograr?  ¿Cómo podemos ayudarte a conseguirlo?

Un saludo  y feliz semana.
Lola Sánchez
www.ideacoaching.es

La importancia de darse

En una reunión de coaching es muy importarse entregarse al cliente, estar presente y olvidarse del resto del mundo mientras dure el encuentro. Es imposible estar atento a lo que nos dice (y a lo que no), si no estamos al 100% concentrados en el coachee, en sus palabras, en sus gestos, sus miradas, su respiración y sus silencios.
Para practicar una buena escucha activa es imprescindible estar. Y eso implica no derivar nuestros pensamientos, o intentar ir un paso por delante, sino al compás, con el mismo ritmo, en su misma onda.
Estar de verdad con el cliente, compartir ese momento íntimo de reflexión y de consciencia, nos permite adquirir una valiosa información, muy importante para un buen desarrollo del proceso, que nos permitirá avanzar con pasos firmes y ayudar a nuestro compañero de viaje a alcanzar eficazmente sus metas y objetivos.
Darse implica estar ahí para él o ella, ayudarle con sus necesidades y con sus deseos. Y además, y cuestión primordial, disfrutar del momento, saborear el tiempo compartido con la otra persona.
De la misma forma, cuando estamos delante de alguien que nos importa, cuando mantenemos una buena conversación, cuando damos o recibimos feedback, o simplemente cuando estamos con nuestros compañeros, también podemos optar por darnos, entregar nuestra mente y sentidos para escuchar de verdad.
A nadie le gusta que le hablen sin mirar a los ojos, ni comentar algo interesante mientras tu interlocutor teclea en su móvil. Nos gusta ser escuchados, atendidos y valorados. ¿Por qué no hacer lo mismo con los demás?
No cuesta un gran esfuerzo, y son muchos los beneficios que aporta a ambas partes. Damos valor a las personas y mejora la autoestima. El gran juego del win-win. Yo gano y tu ganas.
Haz la prueba. Cuando hables con alguien trata de poner todos tus sentidos, de compartir   de verdad unos minutos de tu tiempo, de darte por completo a quien tienes delante. Sin prejuicios, sin juzgar, sin diálogos internos que interfieran entre ambos. Notarás la diferencia, y podrás sentir el gran valor que le estás dando a la otra persona. !Merece la pena!
¿Nos contáis vuestra experiencia?
Un saludo y feliz semana.

Lola Sánchez
www.ideacoaching.es