Flexibilidad

Como en todo, a la hora de llevar a la práctica nuestro plan de acción, la flexibilidad es una pauta que no debemos olvidar.

Eso no significa que nos tengamos que relajar y caer en la procrastinación, sino que podemos darnos la libertad de cambiar si algo no funciona, o si descubrimos una mejor manera de hacer las cosas. No todo tiene que ser blanco o negro. Cabe la posibilidad de descubrir un atajo, de ver una nueva perspectiva, o simplemente que las circunstancias nos lleven a cambiar un poco el plan. De que se abran nuevas puertas que antes estaban cerradas. 

He conocido gente que por seguir al pie de la letra su plan de acción ha perdido grandes oportunidades que han pasado a su lado. Esto es triste.

Tenemos que estar preparados para cuando esto ocurra. Nuestro plan tiene que ser lo suficiente flexible para amoldarse a las nuevas situaciones. Nada es estático y nuestro plan tampoco tiene por que serlo.

Lo importante es cada una de nuestras acciones vayan encaminadas a conseguir lo que queremos. Que cada paso que demos tenga un propósito, un por qué, una misión. Que nos acerque un poco más hacia donde deseamos.

Es bueno dejar que la creatividad y la imaginación vivan libres en nuestro plan, que nos abran nuevas ventanas a la luz y a descubrir nuevas posibilidades.

Estar abiertos a la realidad que nos rodea, ser conscientes de lo que nos ocurre, nos enseña otras maravillosas, oportunidades que no debemos descartar. Pueden entrar a formar parte de nuestro plan, mejorándolo, incrementándolo o fomentándolo. ¿Por qué no aprovecharlas?

Nuestro plan de acción es algo vivo, y se puede mover y cambiar tanto como lo hacemos nosotros.

A nadie le gusta ir hacia atrás como los cangrejos. Buscando siempre el camino que nos lleve a avanzar, a seguir la ruta de nuestra visión, de nuestros sueños, los cambios y la flexibilidad que utilicemos en nuestro plan, con seguridad serán fortalezas que le añadiremos.

Ser flexible es una gran habilidad. Podemos utilizarla siempre que nos haga falta, sin miedo a perder nuestra esencia ni voluntad. Al fin y al cabo, la responsabilidad de lo que hagamos siempre será nuestra y sólo nuestra. De nadie más.

Un saludo,

Lola Sánchez

http://www.ideacoaching.es

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