El objeto del deseo

 Desear es aspirar con vehemencia el conocimiento, posesión o disfrute de algo (RAE).

 

 Se desea aquello que no se tiene, ya que en el momento de poseerlo, el deseo se pierde. Una vez cumplido, satisfecho, pierde su razón de ser.

 

  No deseamos las cosas por sí mismas, sino por lo que suponen para nosotros, por las implicaciones que tendrá, lo que nos aportará. Es una promesa de futuro que nos hacemos de forma individual pues lo que creemos que nos dará es personal e intransferible, único, sólo válido para la persona que lo desea.

 Pedro desea ése coche en concreto por el status que representará.

 María desea ése viaje por las sensaciones nuevas que vivirá.

 Juan desea a su pareja por el placer que disfrutará.

 

  Cada uno tenemos unas expectativas diferentes aún ante el mismo objeto, persona o situación.

Son las creencias mentales que cada uno  nos formamos lo que determina nuestros niveles de deseo. Y nuestro deseo aumenta conforme alimentamos nuestras creencias. Nos montamos una película con todo lo que supondría poseer lo que deseamos. Y nos la creemos.

 

  Lo bueno de los deseos no es sólo soñarlos, sino hacerlos realidad. Darnos el gusto de vivir de verdad todo lo que esperamos.  Y disfrutar el camino hasta su logro. Por que en el fondo, somos lo que hacemos.

 

  ¿Cuál es tu gran deseo?

 

 ¿Qué te aportará cuando lo cumplas?

 

 ¿Cómo te sentirás cuando lo realices?

 

Un saludo,

Lola Sánchez

www.ideacoaching.es

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