Archivo mensual: mayo 2009

Contagio Emocional

Está claro que las emociones se contagian. Tanto las positivas como las negativas.
Estudios de las universidades de Hawái, Ohio y Utah han demostrado que la cercanía emocional de una persona hace posible a la biología del ser humano influir en la de los demás que están a su alrededor.
Según Golemán “Cada uno es parte del equipo emocional de los otros, para bien o para mal y estamos siempre activándonos mutuamente distintos estados emocionales”.
De ahí la importancia de mantener elevados niveles de Inteligencia Emocional para nosotros mismos y con la gente que nos rodea. Nos comprenderemos mejor y mantendremos mejores relaciones.
De la misma forma que podemos contagiar nuestro pesimismo, podemos contagiar el optimismo. Al final, somos nosotros quienes decidimos cómo queremos actuar, y qué es lo que queremos expandir y multiplicar.
A veces, es mucho más sencillo y fácil mostrar una actitud de fuerza, control, alegría y optimismo que la contraria. Y además de ayudarnos a nosotros mismos, podemos ayudar a los demás a que se sientan un poco mejor.

¿Quieres practicar el contagio emocional?
Prueba en el trabajo o con tu familia. Muéstrate todo un día risueño, contento y feliz. Con todos. !Verás los resultados!

Os dejo éste video y ya me decís si os contagiáis o no.

 

Un saludo,
Lola Sánchez
http://www.ideacoaching.es

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cuento

Hoy os traigo un breve cuento.

Abellón vivía recluido en una pequeña gruta escondida en la falda de la montaña, y al igual que antes lo había hecho su padre y su abuelo intercambiaba sus pócimas y brebajes por artículos que necesitaba.
Conforme pasaba el tiempo, a la gente le costaba más subir hasta la cueva cargados de productos para poder conseguir los jarabes y cada día eran menos los que llegaban hasta la gruta.
Abellón sabía que abajo existía otro mundo y por las noticias que subían los caminantes estaba lleno de posibilidades. Contaban historias maravillosas, difíciles de creer y que todos aseguraban como ciertas. Pero Abellón no se atrevía a dejar la seguridad de su cueva y el trozo de montaña conocido. Decidió dejar transcurrir el tiempo y esperar a ver lo que ocurría.
Pero no pasaba nada, ya casi ni caminantes con los que intercambiar sus pócimas.
Un día, tras unas fuertes tormentas, empezaron los desprendimientos. Primero fueron pequeñas rocas a las que Abellón no les dio importancia. Pero día a día y poco a poco, en la entrada de la gruta se acumulaban rocas y barro.
Abellón pensó que quizás era el momento de abandonar la cueva y bajar a la ciudad. Pero la sola idea le daba tanto miedo que la escondió en el rincón más oscuro de su mente y se durmió.
Aquella noche, un fuerte desprendimiento acabó de taponar por completo la salida de la gruta y Abellón jamás pudo conocer un mundo diferente.

¿Tú también tienes miedo de explorar nuevos mundos y nuevas posibilidades?
¿Te decides a salir?

Un saludo,
Lola Sánchez
wwww.ideacoaching.es