Un nuevo día

 

  Ayer me comentaba una amiga lo que le costaba levantarse por las mañanas y dirigirse al trabajo.  “No saldría de debajo de mi edredón, y no sólo por el frío, es que de pensar el día que me queda por delante…”. Charlamos un buen rato.

  Esta es un situación bastante normal hoy día.  Muchas personas al despertar lo primero que tienen es una impresión negativa de cómo será su día. Ya se ven entre sus papeles atrasados, escuchando un sermón del jefe, en una aburrida reunión, discusiones con el equipo,  o esperando que de un momento a otro llegue el jefe de personal con su finiquito. Tenemos tareas pendientes que nos abruman,  la situación es incierta, no tenemos claro lo que se espera de nosotros,… Causas puede haber muchas, pero este no es el problema.

  El verdadero quid de la cuestión no es lo que ocurre fuera, sino lo que ocurre dentro de nosotros mismos. Es imposible que podamos empezar el día de forma positiva, con ganas, si hoy no tenemos nada que conseguir, nada por lo que luchar, nada por lo que merece la pena arriesgarse, si no tenemos un plan definido que llevar a cabo. Nuestro propio plan personal, único e intransferible, el que nos permitirá seguir en nuestro camino cuando el viento sople, da igual el lado del que lo haga.                                       

  En cambio, cuando tenemos unos objetivos claros, sabemos cómo queremos que sea nuestra vida, personal y profesional para los próximos tres meses, para el próximo año,  o dentro de cinco años, nuestro día a día comienza a tener sentido. Sé lo que tengo que hacer hoy, y mañana, y pasado y la próxima semana y el próximo mes. No me puedo quedar quieta, tengo trabajo que hacer. Y no para nadie, sino para mí. En cualquier área de mi vida tengo metas que conseguir, e igualmente para los diferentes proyectos que tengo a nivel profesional. Sé lo que quiero, y sé dónde quiero estar, sé los pasos que he de andar y tengo fijado mi rumbo.

  ¿Cómo no voy a querer salir de la cama, si mi trabajo de hoy me acerca más a mi objetivo?

  Cuando somos capaces de saber lo que queremos, es mucho más fácil tener una diferente predisposición para conseguirlo. Y ver que con nuestro esfuerzo y constancia, cada día damos un pasito más hasta nuestra meta, nos llena de motivación para desear levantarte temprano al día siguiente  y volver a empezar, un nuevo día, una nueva posibilidad.

 

¿Tienes claros tus objetivos?

¿Qué vas a hacer hoy que te acerque a tu meta?

 

Un saludo,

Lola Sánchez

www.ideacoaching.es

Una respuesta a “Un nuevo día

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